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Julio Cortázar

Escritor (1914-1984)

" Caminar en París es caminar hacia mí "

Inicio de ruta: Última residencia

Fin de ruta: Cementerio de Montparnasse-Tumba de Cortázar

Número de lugares: 20

Distancia total: 6,039 km

Autor de la ruta: Carles Alvarez Garriga

Carles Álvarez Garriga (Barcelona, 1968) es doctor en Filología Hispánica. Ha colaborado con Aurora Bernárdez en la edición de los últimos diez volúmenes póstumos de Cortázar.

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Lugares cortazarianos en París Entrevista a Carles Alvarez Garriga

Carles Alvarez Garriga

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El París de Cortázar

Es imposible disociar a Cortázar de París. Tan pronto como en 1947 escribía a un amigo, desde Buenos Aires: "€œMe voy a Europa. Y no vuelvo nunca más, se entiende.
La voluntad de instalarse para siempre en París tiene lugar en 1951, pocos meses después de la publicación de Bestiario, su primer e insuperable volumen de relatos fantásticos, y será en esta ciudad (o gracias a ella) donde el Cortázar "estético€ se convertirá en el Cortázar metafísico€, el de €œ"El perseguidor€" y sobre todo el de Rayuela y, más adelante, en el "€œhistórico": el defensor de Cuba y Nicaragua.

Según él mismo dijo en varias oportunidades, fue aquí donde aprendió a ver América Latina, y tengo para mí que en realidad fue en esta ciudad donde aprendió a mirar: la crónica casi diaria que supone la correspondencia de aquellos años contenida en el volumen Cartas a los Jonquières es un curso del "aprendizaje de la mirada"€, del entrenamiento visual a que se somete con ahínco en museos y galerías y en su tenaz deambular al modo del flâneur baudelaireano. Lo comenta en una carta de enero de 1953: "Sigo mirando. Mirando. No me cansaré nunca de mirar, aquí. Observo que los argentinos que llegan, andan por las calles mirando sólo de frente, como en Buenos Aires. Ni hacia arriba ni a los costados. Se pierden todos los increíbles zaguanes, las entradas misteriosas que dan a jardines viejos, con fuentes o estatuas, los patios de hace tres siglos, intactos... Creo que irrito un poco a mis compañeros de paseos por mis detenciones y desapariciones laterales a cada momento. Aquí los ojos se vuelven facetados como los de la mosca. ¿Involución? De todos modos vale la pena descubrir tanta cosa, todos los días.

La facetación del ojo del espectador es una característica esencial del pensamiento del autor: ese "€œmostrar el otro lado de las cosas" que singulariza su literatura y que ha hecho que generaciones de lectores recorran París siguiendo la deriva urbana de Horacio Oliveira y de la Maga. Proponemos ahora otro recorrido: no sólo €œel París de Rayuela, que en muchos casos se superpone o transparenta con éste, sino €œel París de Cortázar€, lo que un crítico resumió en la feliz expresión las deambulaciones de un mutante€. Visitemos los barrios en que vivió, los escenarios de algunos de sus mejores cuentos, sus lugares favoritos, donde coinciden las historias y la Historia. Sin olvidar, claro, que "€œEn el fondo --dijo Gregorovius--, París es una enorme metáfora.

Carles Álvarez Garriga

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