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Rufino José y Angel Cuervo

Escritor (1844-1911)

" ...este París que miramos desde allá de manera tan ideal y tan fantástica "

Inicio de ruta: Primer apartamento de los hermanos Cuervo

Fin de ruta: Collège de France

Número de lugares: 16

Distancia total: 4,844 km

Autor de la ruta: Alejandro Munévar

Antropólogo colombiano e investigador del Instituto Caro y Cuervo y docente-investigador de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado de Colombia.

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El París de los Cuervo Entrevista a Alejandro Munévar

Alejandro Munévar

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En París

Reconociendo a París como uno de los centros europeos culturales más importantes, los dos hermanos Cuervo, Ángel Augusto y Rufino José, decidieron instalarse allí desde 1882. Durante sus estadías en París, cuando no estaba en su estudio trabajando, Rufino José Cuervo frecuentaba librerías, bibliotecas y hasta aulas de clase en donde conocía a sus colegas con quienes compartiría sus estudios sobre las diferentes dimensiones del lenguaje. Por su parte, Ángel Augusto Cuervo estableció contacto con personalidades políticas, literarias, científicas y artísticas. Además, participó en la redacción y publicación de varias obras en diversas áreas del conocimiento.

Rufino José Cuervo Urisarri

Rufino José Cuervo Urisarri (Bogotá, 1844, París, 1911) fue un filólogo y lexicógrafo colombiano, dedicado al estudio de la lengua castellana. Su aporte a los estudios de la filología de finales del siglo XIX y de principios del siglo XX, estaría marcado por un constante intercambio intelectual con investigadores europeos y, entre ellos, varios franceses interesados en el estudio de la lengua hispana. Este intercambio se realizó personalmente durante las estadías de Cuervo en Francia, pero también por medio de conversaciones epistolares:

Las cartas que Cuervo escribió y recibió durante estos años constituyen, en esta medida, un acervo documental excepcional para el estudio del proceso de formación de esta comunidad intelectual y de su estructura y funcionamiento, así como de las diferentes funciones que tuvo la correspondencia en dicho proceso. Por otra parte, esta documentación permite analizar el papel que jugó este bogotano en la construcción de lo que sería la red de correspondencia transatlántica más importante del siglo XIX en Colombia (Jiménez Angel, 2013, p. 11)

Las conversaciones que Rufino José sostenía con sus colegas podían tocar temas muy distintos. Uno de los espacios privilegiados de interacción era la École Pratique des Hautes Études, una de las instituciones más conocidas en relación con las ciencias sociales en el mundo:

Este panorama de avance científico y controversia teórica fue vivido por Cuervo, quien, además de estar suscrito a la revista Le Maître Phonétique, tomó clases de fonética con Paul Passy en la École Pratique des Hautes Études. [...] No sólo compartió e interactuó con Paul Passy, Henry Sweet, L'Abbé Rousselot y Daniel Jones, seguramente en las aulas de París, sino que en el Fondo Cuervo de la Biblioteca Nacional reposan sus ejemplares de estudios fonéticos de Juan Dihigo y Mestre, Elis, Pitman, Grammont, Jespersen, Lenz, Meyer, entre muchos otros autores de importancia en el estudio de los sonidos del lenguaje (González Rátiva, 2011, p. 237).

En términos generales, dicha interacción con otros lingüistas europeos, le permitió a Cuervo plantear nuevos abordajes al estudio del español que estuvieran en consonancia con los avances filológicos de la época:

En las modernas orientaciones de la Lingüística, puede considerarse a Cuervo como maestro indiscutible. Su obra se caracteriza por: haber utilizado consciente y sabiamente los métodos científicos imperantes; haber obtenido con ellos un enfoque de análisis y de enjuiciamiento de la lengua española, diferente del tradicional, elevándola a la altura de otras lenguas científicamente estudiadas, por este tratamiento metodológico; y, haber impuesto una visión amplia de sentido historicista en a consideración del castellano (Del Pino Díaz, 1980, pp. 134-135).

Esa influencia europea se vería reflejada en varios de sus trabajos como su propuesta de estudio del español hablado en la capital colombiana, publicada inicialmente hacia 1872: Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano: con frecuente referencia al de los países de Hispano-América (Cuervo Urisarri, 1907), que por su importancia e impacto en el mundo lingüístico, sería publicada más adelante en una nueva edición en París por A. & R, Roger y F. Chernoviz, Editores, hacia 1907.

En las Apuntaciones, Cuervo se centra en uno de los problemas relacionados con la identidad y con la nacionalidad que interesaban profundamente a los pensadores europeos del siglo XIX: la unidad lingüística. Con la construcción de las naciones en la turbulenta Europa de aquella época, aparece un interés particular por pensar en las lenguas como unidades representativas de un grupo poblacional. Sin embargo, como lo señala Cuervo en su obra, la lengua parece estar llena de vicios que se oponen a las reglas y prescripciones gramaticales:

Este aspecto de la extensión de los vicios del lenguaje es lo que lleva a Cuervo a la preocupación de que el español de Colombia, y con él el de toda América, podría sufrir honda perturbación. Por ello, los errores e incorrecciones gramaticales, hecho innegable, debían ser estudiados a la luz de un criterio lingüístico, y no puramente gramatical (Del Pino Díaz, 1980, p. 137).

La propuesta de concentrarse en el estudio de los usos lingüísticos, pero también en su evolución histórica, era revolucionaria para la época. Esta idea se vería concretada con su obra más importante: El diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana. Se trató de una obra que buscó recoger en el mismo lugar la transformación de los usos sintácticos de las palabras de la lengua castellana, desde los clásicos hasta las obras más recientes en su época:

En el Diccionario, Cuervo establece la acepción correcta de cada palabra, de acuerdo con un contexto, busca su etimología, justifica el uso de cada palabra, la analiza sola o comparte de un modismo, anota la variación que haya podido sufrir a través de su uso y del tiempo, establece científicamente sus relaciones con otras palabras, corrige con razones válidas las construcciones erradas, y formula comparaciones entre la respectiva construcción castellana y la de otras lenguas (Santos Molano, 2006, p. 105)

El primer tomo, letras A y B, sería publicado en París en 1886 y el segundo tomo, letras C y D, en 1892. Cuervo no terminaría el Diccionario, y moriría en París en 1911. Pero dejaba iniciada una labor que daría nacimiento al Instituto Caro y Cuervo en 1942, teniendo como uno de sus objetivos principales, terminar el trabajo comenzado. En 1994, más de 100 años después de haber comenzado a construir la obra, el Instituto publicaría los tomos completos.

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