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Juan Goytisolo

Escritor (1931)

" El exilio en París fue para mí una liberación "

Inicio de ruta: Café Les Oiseaux

Fin de ruta: Revista Libre

Número de lugares: 12

Distancia total: 3,731 km

Autor de la ruta: Emmanuel Le Vagueresse

Juan Goytisolo vivió desde 1956 durante cuarenta años en París, ciudad de la que conoció su cara más intelectual y amó la más popular, y que aparece en gran parte de su obra, como en su novela "Señas de identidad"€.

En París

Juan Goytisolo fue pronto un aficionado a la ciudad de París, a la que conoció primero en 1953, pero que «practicó» más a fondo a partir del año 1956, en que se instaló con su futura esposa Monique Lange con la que contraerá matrimonio civil en la Alcaldía del segundo distrito en 1978: "Los dos trabajaban a horas distintas y cuando ella iba al cine con alguna de sus amigas él salía a pasear por el barrio o tomaba el metro, en dirección a sus zonas de callejeo, por Barbès o a la Gare du Nord" (Telón de boca, libro homenaje a su esposa), mientras tienen ambos su empleo editorial en Saint-Germain-des-Prés (en Señas de identidad, cronológicamente entre 1953 y 1963, como en la vida de Juan Goytisolo).

Se instaló con Monique Lange en el barrio del Sentier, en el segundo distrito (en Señas de identidad, su «doble» lo hasta cierto punto€“ Álvaro vive en la rue Vieille-du-Temple), un barrio retratado con esmero e imaginación en la recreación literaria "Paisajes después de la batalla": «Allí, en los meses invernales, cuando los tilos presentan un aspecto desvalido, chiquillos y niñas juegan a rayuela, pasean sus muñecas, se deslizan por los toboganes, se columpian, hacen castillos de arena, acuden de vez en cuando a acusarse mutuamente y lloran junto a sus madres».

Es una novela en la que Goytisolo presenta al Sentier como un barrio cosmopolita de repente aislado de los otros por decisión estatal. En el mundo real, se opone a la zona cultural e intelectual «clásica» y pretenciosa, muchas veces, de la Rive Gauche, del Quartier Latin y de Saint-Germain, donde vive Marguerite Duras (a quien frecuenta), un espacio que cada vez más a medida que pasen los años rechazará el escritor, lo mismo que rechazará su «falsa identidad» de novelista español emigrado y comprometido oficial, y heterosexual también «oficial».

Cuando decidió asumir su homosexualidad latente, especialmente por la frecuentación de Jean Genet, al que conoce en casa de Monique, cerca del «metro de Bonne Nouvelle, localizo en seguida el cine Rex situado frente a las antiguas oficinas de L'€™Observateur, busco el edificio antiguo, subo en el ascensor al tercer piso, llego a la segunda puerta a la izquierda, toco el timbre, Monique acude a recibirme» (Coto vedado), se va aún más para el norte y el este de la capital, por los barrios aún más populares, adonde iban a alojarse en aquel entonces los recién inmigrados del Magreb o de Turquía con que se pone a ligar. A pesar de este nuevo rumbo en sus relaciones con Monique Lange, guardarán un afecto indefectible: «No va a dar con otro español que lea el Corán, que siempre tenga un manual de gramática árabe en su mesilla de noche, que se vaya cada domingo a la misma hora al hammam de la mezquita, a quien le guste la harira y que escriba unos libros hermosos cada vez más difíciles de leer para los otros y para ella» (Monique Lange, Les cabines de bain).

Después de la muerte de su mujer, venderá el apartamento del 33 rue Poissonnière en el Sentier y se afincará de verdad en Marrakech. Sus pasos por París son ahora menos frecuentes, pero siguen, no obstante, entre nostalgia y placer, y le guían casi exclusivamente hacia esos barrios de Barbès-Rochechouart en que vivía sus aventuras sexuales: «A Saleh, originario de Tafuralt, le conocí en 1980. Era animoso y de buenas prendas. Se arrodillaba sobre mí en el lecho o litera a ras de brazos y vertía la enjundia del tronco mientras yo avivaba su devoción con el roce del mío en su bodega» (Carajicomedia).

Pero sólo queda ahora este recuerdo de sus andanzas y trotaderas por París y por sus laberintos de placer, en aquella ciudad en la que más tiempo ha vivido Juan Goytisolo.

Emmanuel Le Vagueresse

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