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Juan Goytisolo

Escritor (1931)

" El exilio en París fue para mí una liberación "

Inicio de ruta: Café Les Oiseaux

Fin de ruta: Revista Libre

Número de lugares: 12

Distancia total: 3,731 km

Autor de la ruta: Emmanuel Le Vagueresse

Juan Goytisolo vivió desde 1956 durante cuarenta años en París, ciudad de la que conoció su cara más intelectual y amó la más popular, y que aparece en gran parte de su obra, como en su novela "Señas de identidad"€.

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Cuando Juan Goytisolo conoció a Monique Lange, ella trabajaba en la renombrada editorial Gallimard, en el barrio «progre chic» de la Rive Gauche, Saint-Germain-des-Prés, que albergará €“del lado, más bien de Saint-Michel,€“ la revista «Libre», en la que participó, pero un barrio que no tardará en convertirse en el blanco de las críticas del escritor por su esnobismo, ya en sus libros de ficción («Recordabas tu primera entrevista con Maurice Tessier en el despacho de una prestigiosa editorial de la Rive Gauche (el suelo tapizado con moqueta, los estantes cubiertos de libros lujosamente encuadernados y la emoción que te embargara entonces la revives ahora con indulgente sonrisa.», Señas de identidad).

Aparece también en dicha novela el café €“ficticio“ de Madame Berger, situado en algún sitio entre el Pont Neuf y el Carrefour de l'Odeon, cerca del «polo» del Quartier Latin: «A la salida del café de madame Berger, habían vagabundeado por el barrio de la rue Mouffetard deteniéndose a tomar anís en los cafetines árabes», Señas de identidad.

Después de conocer y aprovechar la oferta cultural del París de la cultura, es decir las librerías, los museos, teatros y cines, y ya ubicado con Monique en el barrio más popular del Sentier, otro polo, en otra orilla de París, cerca de los Grands Boulevards, durante décadas; más precisamente en el 33 rue Poissonnière («el piso moderno, cómodo y agradable de la rue Poissonnière», En los reinos de taifa), el escritor orientará paulatinamente su descubrimiento de París hacia otra cultura, hacia el norte y el este de la capital, incluso los suburbios («Se acuerda ella de Aubervilliers, cuando iban a comer paellas con unos obreros españoles», Monique Lange, Les cabines de bain). Deja de lado cada vez más los lugares del intelectualismo francés, a medida que se aisla del mundillo literario y de la vida conyugal y/o burguesa por motivo de su revelación a la homosexualidad a la que considera también como enriquecimiento cultural hacia el otro («El nuevo esquema exigía mi abandono inmediato de casa y, con todo mi equipaje, me acomodé durante dos días en un pequeño hotel de la Rue de Lafayette cercano a la Gare du Nord», En los reinos de taifa, exilio que no durará), conoce sobre todo, en los años 60 y 70, después del síncope de su «héroe» Álvaro Mendiola en el Boulevard Richard-Lenoir y más precisamente en el tobogán de la Place de la Bastille (Señas de identidad), los sitios del barrio de Barbès-Rochechouart («Estás en Barbès. Árabes, negros, paquistanís, antillanos, suben y bajan, revenden billetes por unidades, se atropellan en los portillos de entrada, saltan por encima de la barrera, rehúyen controles de policía» (en la ficcionalización Paisajes después de la batalla).

Conoce también cafés populares –como el Des Oiseaux o casas u hoteles de citas al pie del Sagrado Corazón y mingitorios de la Gare du Nord o del Boulevard de la Chapelle, incluso las butacas frenéticas del cine art déco Louxor, lugar de ligues en el cruce entre el Bld de la Chapelle y el Bld de Magenta (cf. la ficcionalización Carajicomedia: «El cine Louxor era una almáciga de beatos y santos difícil de olvidar. Su cierre inesperado fue un golpe del que ninguno de sus feligreses se ha respuesto aún»), en que acudían tanto jóvenes árabes como intelectuales o artistas como Roland Barthes o Severo Sarduy.

Ahora todo eso no es más que el recuerdo de una realidad que desapareció con los años 80 y el SIDA, con la modernización (relativa) de dichos barrios y se desvaneció también con la edad del mismo protagonista... La muerte de Monique Lange, en 1996, hará que Juan Goytisolo sólo volverá al laberinto de la Ville Lumière de vez en cuando, desde «su» Marruecos.

Emmanuel Le Vagueresse

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