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Max Aub

Escritor (1903-1972)

" París, a pesar de todo... "

Inicio de ruta: Casa Natal de Max Aub

Fin de ruta: La Closerie des Lilas

Número de lugares: 21

Distancia total: 5,288 km

Autor de la ruta: Gérard Malgat

Gérard Malgat es doctor en lengua y literatura españolas por la Universidad de París Ouest Nanterre la Défense y autor de "Max Aub y Francia o la esperanza traicionada". Ha publicado numerosos artículos dedicados a este autor y al exilio de los republicanos españoles en Francia.

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El París de Max Aub El "passeur", el diplomático, el indeseable...

Gérard Malgat

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En París

Max Aub en París

París, a pesar de todo...Así titulaba Aub un artículo que publicó en 1947 en el periódico mexicano El Nacional durante su largo exilio en tierras americanas.
Este título resume y concentra la importancia del papel que tuvo París en su vida y la fuerza del nexo que se mantuvo entre el escritor y la ciudad que le vio nacer, a pesar de todas las desavenencias que tuvo que aguantar por parte del país de origen. Los itinerarios de vida de Max Aub pasan y vuelven a pasar por París o mejor dicho itinerarios "de las vidas" de Aub, ya que las circunstancias históricas que le tocaron vivir cambiaron varias veces el rumbo tanto de su vida como de su obra literaria.

La primera vida, la de la infancia, se desarrolla durante los once años que separan su nacimiento en 1903 del primer exilio de la familia provocado por la primera guerra mundial que estalla durante el verano de 1914. Vida de un joven "señorito" como él mismo se califica, mimado por unos padres atentos a darle una educación laica y culta, en un París capital de la República cuyo lema es Liberté, Egalité, Fraternité y crisol de las artes creadas por artistas venidos de todo el planeta para pintar, esculpir, hacer cine, teatro o escribir novelas o poesías. Esta primera vida del pequeño Max se termina repentinamente con la declaración de guerra que en agosto de 1914 lleva a los jóvenes franceses hacia los frentes de Verdun y de la Marne, en los estruendos de los cañones y la terrible carnicería que hará millones de muertos. La familia Aub se ve obligada de irse rápidamente hacia España: ya la Historia impone su curso al destino del niño.

La segunda vida, tiene España, más precisamente Valencia, como marco. Aub adopta y se adapta sin reserva a su nuevo país, que viene a ser pronto su nueva patria: uno es de donde pasa el bachillerato suele afirmar Aub para poner de relieve la huella decisiva del país de acogida. Pero el joven español Aub, que ya sabe que su vocación es ser escritor de obras de teatro, mira hacia su ciudad nativa, epicentro europeo de todos los movimientos vanguardistas que revolucionan tanto la pintura como las escenas dramáticas. Sigue con mucha atención la vida literaria y artística. El joven vanguardista políglota, el "hombre múltiple" como lo define Enrique Díez Canedo se siente a gusto en las orillas del Sena y cuando puede viaja a París para estar al tanto de las nuevas creaciones montadas por los renovadores de las escenas francesas (Jacques Copeau, Louis Jouvet, Charles Dullin, Ludmilla y Georges Pitoff). A Aub le gusta el bullicio cultural, el universalismo y el cosmopolitismo de París.

Las circunstancias históricas van a imponer otra vez un cambio de rumbo en la trayectoria del joven escritor vanguardista. Max Aub quiere participar en la lucha de la República Española y acepta ser diplomático: en noviembre de 1936 es nombrado agregado cultural en la embajada de París. Este cargo le da la oportunidad de volver a instalarse en París con su esposa Peua y sus tres hijas, en unos momentos en que la capital francesa vive y vibra por los dos frentes Populares llegados al poder por los votos de ambos pueblos español y francés. Durante ese período de responsabilidades oficiales, Aub encuentra a numerosos intelectuales, escritores, artistas franceses (Claude Aveline, Louis Aragon, Jean et André Camp, Jean Cassou, Max-Pol Fouchet, André Malraux, Germaine Montero, Tristan Tzara entre otros) con quienes entablará lazos de amistad duradera.

Pero la Historia puede también ser cruel: con soló los tres años que separan 1937 de 1940, el diplomático se convierte en "indeseable". Dirigida por el mariscal Pétain, Francia traiciona sus valores republicanos, cultiva la xenofobia y el odio. Refugiado en París a partir de febrero de 1939, Aub es detenido en una calle del barrio donde vive en abril de 1940 por una denuncia anónima que le acusa de delitos falsos. Durante dos años, Aub va a tener que aguantar una sucesión de persecuciones, que lo llevan a campos de concentración (el Vernet de Ariège dos veces, luego a Djelfa, en territorio argelino) y prisiones (Nice, Marseille).

Este Max Aub "indeseable" va a tener una larga vida, ya que Francia le niega el visado de estancia durante quince años, a pesar de los múltiples trámites intentados por Aub y numerosas intervenciones de sus amigos para que obtenga el visado anhelado. "París bien vale una visa" bromea Max Aub, furioso y triste de tanta arbitrariedad por parte de su primer país. Cuando por fin se arregla la inverosímil ¡pero real! - pesadilla del visado, Aub va a venir a París todas las veces que encuentre circunstancias favorables.

Entre 1958 y 1972, Aub totaliza diez estancias en París. En 1959, viene a París como enviado especial del periódico mexicano Excélsior para escribir una serie de seis artículos sobre el tema genérico de "Explicación de Francia". Tiene ganas de ver algunos de sus libros en las estanterías de las librerías parisinas y trata de convencer a los directores de las casas editoriales de publicarlos. Con el apoyo decisivo de André Malraux, podrá editar tres: Les bonnes intentions en la editorial Stock en 1963, Jusep Torres Campalans y Dernières nouvelles de la guerre d'Espagne en Gallimard, respectivamente en 1961 y 1967. Además, trabaja con André Camp para la adaptación radiofónica de una decena de sus obras de teatro para su difusión en la RTF Y todas las veces, se da el tiempo y la alegría de pasear por los quioscos instalados en las orillas del Sena, ya que Aub es un bibliófilo apasionado, amante de los libros. Comparte visitas de museos y sesiones de cine con sus numerosos amigos, franceses citados antes y exiliados republicanos españoles quienes han quedado o han vuelto a vivir en París o en sus cercanías: José Bergamín, Antonio Caamaño, José Luis Martínez, José María Rancaño, Antonio Soriano, Manuel Tuñón de Lara entre otros. Además de "passeur de culture", Aub es passeur de amistad.

La ingente obra literaria de Max Aub testimonia de la importancia de París en los diversos episodios de las vidas del escritor. Obras como Campo francés, la obra de teatro Morir por cerrar los ojos, o algunos de sus relatos reunidos bajo el título de El laberinto mágico (por ejemplo, el relato Alrededor de una mesa) están basadas en hechos autobiográficos vividos y sufridos por Aub en la capital francesa. Sin embargo, Aub no es, no quiso ser sólo una víctima de la Historia, terrible, del siglo XX. A pesar de las persecuciones e injusticias vividas en París, Aub guardó amor por la ciudad y mantuvo el sentido del humor en su ficción creativa. Inventó a personajes que le acompañaron en su trayectoria de exilios, entre los que destaca el pintor Jusep Torres Campalans. El paseante deseoso de conciliar los caminos de la Historia con los de las artes puede seguir los pasos de Campalans: las direcciones incluidas en la novela son tantos indicios para recorrer buena parte de los lugares en los que Max Aub creció, vivió, escribió, sufrió, compartió ideas, sueños y amistades, "a pesar de todo".

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