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Max Aub

Escritor (1903-1972)

" París, a pesar de todo... "

Inicio de ruta: Casa Natal de Max Aub

Fin de ruta: La Closerie des Lilas

Número de lugares: 21

Distancia total: 5,288 km

Autor de la ruta: Gérard Malgat

Gérard Malgat es doctor en lengua y literatura españolas por la Universidad de París Ouest Nanterre la Défense y autor de "Max Aub y Francia o la esperanza traicionada". Ha publicado numerosos artículos dedicados a este autor y al exilio de los republicanos españoles en Francia.

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El París de Max Aub El "passeur", el diplomático, el indeseable...

Gérard Malgat

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ITINERARIOS DE MAX AUB EN PARIS

No es casualidad si el punto de arranque del primer itinerario que es también el lugar de nacimiento de Max Aub el 3 de junio de 1903- está situado en el distrito nueve, en el corazón de París. Sus padres han elegido vivir en este barrio ya que ambos trabajan en actividades comerciales: Frédéric Guillaume Aub es vendedor de "bisutería fina para caballeros" mientras Susana Aub-Mohrenwich es corresponsal de una casa de antigüedades ubicada en Múnich. Desde su piso del 3 cité Trévise van andando al hotel Drouot en el número 9 de la misma calle, principal casa de subastas de París. Van también a la sala de ventas de Drouot-Montmartre en el 64 rue Doudeauville. Cuando nace su hermana Magdalena en 1905, la familia se muda a un piso más grande en el 73 faubourg Poissonnière, quedándose en la misma parte de la ciudad. Una librería situada en la planta baja del domicilio de los Aub contribuye al nacimiento de una pasión precoz y definitiva por la letra impresa.

El pequeño Max conoce la felicidad de una infancia dichosa y cómoda: está rodeado del afecto de unos padres atentos y abiertos. Con su hermana Magda disfruta del cuidado cotidiano de dos niñeras una institutriz alemana y una joven francesa oriunda del departamento del Oise al servicio de la familia. Con ellas, los dos van a descubrir los lugares que le cautivan de la capital, entre los cuales se encuentran el Museo de Historia Natural y sus acuarios, y el bosque de Boulogne: Vive todo ese tiempo en París. [...] Mis recuerdos del bosque de Boulogne son aún muy vivos, y de ese sol y ese lago; y esos árboles, sobre todo, y el campo. Y entonces allá, la clase, las calles que yo recorría para ir al colegio Rollin.

En octubre de 1908, Max Aub emprende por primera vez el recorrido que le conduce al colegio Rollin, situado en el 12 avenue Trudaine, camino que atraviesa el corazón de la ciudad y los cientos de toldos de los tenderos de frutas y verduras que esperan el canasto de un comprador. Cuando el alumno Max regresa a casa con buenas notas, sus padres le premian con una función en el circo Medrano, ubicado en aquel entonces entre el bulevar Rochechouart y la calle Lallier, desaparecido hoy en día.

Cuando termina la clase de sexto en julio de 1914, Max Aub no puede saber que nunca más cruzará las puertas de este colegio y que el próximo será un colegio español, en Valencia. La primera guerra mundial obliga a la familia Aub a abandonar Francia para refugiarse en España.

Durante el periodo 1924-1935 Max Aub alterna constantemente sus recorridos por las ciudades y pueblos de España por la empresa familiar con su otro "oficio": leer, hacerse una biblioteca, escribir. Quiere conocer la vitalidad de los escenarios europeos y viaja a su ciudad de origen. Compartiendo sus recuerdos con Luis Buñuel, se acordaba de que el veinticuatro fue el año en que volví a París por primera vez. Saca provecho de sus estancias en París para enriquecer su biblioteca con las obras de los autores dramáticos franceses o extranjeros instalados en la capital francesa cuyas obras han tenido una gran repercusión por su innovación en los escenarios: Marcel Achard, Jean Anouilh, Paul Claudel, Jean Cocteau, Fernand Crommelynck, Georges Duhamel, Jean Giraudoux, Alfred Jolivet, Henry-René Lenormand, Maeterlink, Pirandello, Jules Romains, Auguste Strinberg... Se pone en contacto con personalidades del mundo teatral. Gracias a Jules Romains, con el que se mantiene en contacto después de su encuentro en Gerona, Aub conoce a los dirigentes de La Nouvelle Revue Française. Jacques Copeau, escritor, autor teatral y director del Vieux Colombier en el número 22 de la misma calle, es uno de ellos. Entra en contacto con algunos de los discípulos de Jacques Copeau: Gaston Baty, Charles Dullin, Louis Jouvet, Georges Pitoëff, que forman el grupo de los teatros del "Cartel", constituido como respuesta al teatro comercial para promover a los autores de lo que entonces se designa como "théâtre d'avant-garde". Aub asiste a representaciones dadas en el théâtre des Arts, hoy théâtre Hébertot, en el 78 boulevard du Temple, en el théâtre Antoine, situado en el 14 boulevard de Strasbourg, en el théâtre des Mathurins en el número 3 de la rue des Mathurins, y en el Théâtre de l'Atelier, cuya dirección, 1 place Charles Dullin, recuerda que Dullin hizo sus representaciones en este teatro.

Después del golpe militar del 18 de julio de 1936 contra la República, Max Aub deja su oficio en la empresa familiar para ponerse al servicio del gobierno. En noviembre de 1936, Luis Araquistáin, embajador en París, llama a Max Aub a su lado. Aub asume el cargo a partir de los primeros días de diciembre. En marzo de 1937 se instala con su esposa Peua y sus tres hijas en el número 83 del boulevard Suchet. Ninguna duda que ese nombramiento en su ciudad nativa le satisface, puesto que le acerca a las escenas teatrales que le interesan, a los dramaturgos y escritores que admira. Pero su doble misión de agregado cultural y de propaganda de la embajada y de comisario del pabellón español de la exposición internacional de la Artes y Técnicas no le deja mucho respiro y exige mucha presencia en la sede de la embajada, 15 avenida Georges V y en la oficina de turismo que se encarga de la propaganda, en el número 12 del boulevard de la Madeleine, donde se exponen carteles y fotografías de la guerra. En los primeros días de enero de 1937, Aub forma parte de una delegación que visita a Picasso, instalado entonces en el número 26 de la calle de la Boétie, para pedirle la realización de una pintura mural que será expuesta en la entrada del pabellón español. Vuelve a ver al pintor varias veces en el taller que ha alquilado en el número 7 del Quai des Grands Augustins donde acaba de trasladarse y se dedica con ardor a la realización de los bocetos y estudios que darán lugar al Guernica.
En febrero de 1937, Aub participa en una reunión patrocinada por la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, organizada en el Palacio de la Mutualité, 24 rue Saint-Victor. Aub toma la palabra junto a Rafael Alberti, Louis Aragon, María Teresa León y André Malraux. Entre los asistentes presentes en la sala se encuentran Julien Benda, André Gide y François Mauriac. Unos días después, Aub vuelve a encontrar a Aragon y a su compañera Elsa Triolet en su domicilio del 18 rue de la Sourdière para organizar el viaje a España de los dos escritores, que van a regalar un camión con material cinematográfico a la República.

Aub se dedica a otro proyecto: la presentación en París, en el Museo del Louvre, de las obras maestras de la pintura española. Va a menudo a la sede del ministerio de l’Education nationale et des Beaux-arts, en el 110 rue de Grenelle para participar en una comisión compuesta por varios miembros del gabinete del ministro Jean Zay: Marcel Abraham, Jean Cassou, Charles Terrasse y Jacques Jaujard. Representante de la embajada de España, Aub se encarga de las traducciones y verifica la conformidad de las dos versiones. En el ámbito teatral, Aub encuentra a Jean-Louis Barrault a quien entrega una ayuda financiera de la embajada para montar una versión francesa de Numancia de Cervantes. Aub asiste junto con Barrault a varios de los ensayos que tienen lugar primero en la Comedie des Champs Elysées, situado en el 15 avenue Montaigne y después en el théâtre Antoine. Aub representa oficialmente a España en el décimo Congreso Internacional de Teatro que tiene lugar en la Maison de la Chimie en el número 28 de la rue Saint Dominique, del 5 al 10 de junio, con José Bergamín y con Eduardo Ugarte, entonces codirector del teatro La Barraca.

A finales del año 1937, Aub regresa a Valencia por su nombramiento como secretario del Consejo Central del Teatro, presidido por Josep Renau con María-Teresa León y Antonio Machado como vice-presidentes. Luego, entre julio de 1938 y enero de 1939, trabaja como ayudante de André Malraux en el rodaje de Sierra de Teruel, en Barcelona, en los estudios de Montjuich y en los pueblos cercanos. Cuando puede, se escapa hasta París para reunirse con su esposa Peua y las hijas, que se han quedado a vivir allí y se han mudado a un nuevo piso, en el 54 rue Pelleport.

Cuando Max Aub vuelve a instalarse en París en febrero de 1939, las circunstancias son mucho más difíciles: el diplomático se ha convertido en exiliado por segunda vez en su vida. La familia Aub alquila una modesta habitación en una buhardilla situada en el número 7 de la calle Capitaine Ferber. Max Aub tiene que hacer gestiones para regularizar la situación de la familia, ya que su pasaporte diplomático ha caducado y no puede quedarse en la capital sin una autorización de residencia en el departamento del Sena, nueva exigencia impuesta por un gobierno francés que recela de los extranjeros. Al cabo de unos meses la familia se traslada a un piso ubicado en el número 9 de la misma calle del capitaine Ferber. De marzo a junio Aub trabaja con Malraux para terminar el montaje de Sierra de Teruel y la película es presentada por primera vez a Juan Negrín y a los miembros del gobierno español exiliados en Francia a fínales de julio de 1939 en el cine Le Paris en el 23 de la avenida de los Campos Elíseos, sala que hoy en día ya no existe. En agosto Edouard Corniglion-Molinier, productor de la película, organiza otra proyección de Sierra de Teruel en el Rex (hoy en día "Le grand Rex"), situado en el 1 del bulevar Poissonnière. Max Aub y André Malraux están rodeados por Georges Altman, Louis Aragon, Henry Jeanson, Claude Mauriac, Jean Paulhan, Roger Stéphane y otros intelectuales franceses. Se organizan dos presentaciones más en una pequeña sala ubicada en el número 44 de los Campos Elíseos, sede de la sociedad de producción y de distribución cinematográfica "Regina Films".

A partir del otoño de 1939 Aub se dedica a la escritura; redacta en su totalidad la novela Campo cerrado, empieza Campo abierto y escribe teatro. Los fines de semana, Peua y Max Aub van a visitar a sus hijas, ya que su precaria situación económica les ha obligado a confiarlas a familias de acogida que viven en las afueras de París.

Este período de escritura se interrumpe brutalmente el 5 de abril de 1940, cuando la policía francesa detiene a Max Aub en una calle cercana a su domicilio y al hospital Tenon, donde ha ido a visitar a su amigo José María Quiroga Plá. Los policías encuentran una carta de Juan Negrín relativa a proyectos editoriales con la editorial Gallimard y deciden su internamiento en el campo de tránsito de Roland-Garros para ponerlo a disposición de la Seguridad Nacional. Aub queda unas semanas encerrado en el estadio de Roland Garros, intentando superar el fastidio por diversas actividades: da paseo por la cancha de tenis, planta guisantes, juega al fútbol, busca tréboles de cuatro hojas y da lecciones de español. A finales de mayo es trasladado e internado en el campo del Vernet d'Ariège. Max Aub no podrá volver a París durante más de 15 años.

Cuando por fin llega a París, el 27 de noviembre de 1956, su estado de ánimo está dividido entre la alegría de volver a pasear por la ciudad que le gusta tanto y el enfado provocado por los obstáculos administrativos opuestos a su visado por la administración francesa. Con toda arbitrariedad, ésta le ha otorgado sólo una visa por corta estancia que limita su presencia a quince días, con interdicción de encontrar a otros refugiados políticos españoles. Es poco tiempo para volver a ver a los amigos. Cruza la calle de la Sourdière por una cita con Elsa Triolet y Louis Aragon, antes de ir al musée d'Art moderne en el número 11 de la avenue du Président Wilson para encontrar a su amigo Jean Cassou y quizás solicitar su complicidad para su proyecto de inventar el pintor Campalans, de pintar los cuadros y organizar una exposición de sus obras. Y encuentra a Malraux, quien reside entonces en Boulogne-sur-Seine -hoy llamada Boulogne-Billancourt- 19 bis avenue Victor Hugo.

Al emprender su segundo viaje a finales de 1958, las trabas burocráticas por fin han podido solucionarse y Max Aub puede quedarse en París el tiempo que quiera. El 14 de enero de 1959 presenta la película Sierra de Teruel en el Musée pédagogique (hoy Centro Nacional de Documentación Pedagógica, integrado en la Escuela Normal Superior), 29 rue d'Ulm. Empieza a entablar contactos con varias casas editoriales para la edición de algunos de sus libros y seguirá gestionando este asunto durante los viajes posteriores. Gracias al apoyo decisivo de André Malraux, obtiene la edición de Jusep Torres Campalans por la editorial Gallimard y pasa numerosas veces por el 5 rue Sébastien Bottin para encontrar a Massin, el director artístico, encargado de la realización de la maqueta del libro. Hay que señalar que esta calle Sébastien Bottin acaba precisamente de cambiar de nombre: desde el 16 de junio de 2011 se llama rue Gaston Gallimard por motivo del centenario de la casa editorial, nacida hace un siglo. Cruza la rue Casimir-Delavigne, donde en ese entonces se había instalado la editorial Stock, para encontrar al director literario André Bay, quien acepta publicar la versión francesa de Las buenas intenciones. Si puede, Aub participa en algunas de las tertulias del lunes que Antonio Soriano organiza en su Librería Española del 72 rue de Seine. Comparte charlas y buenas comidas con la familia Camp en su piso del número 7 de la place Paul Painlevé y desde allí va con André Camp a la "Maison ronde" -la nueva sede de la radio construida en 1964 en el 116 avenue des Champs Elysées y llamada así por su forma redonda- para trabajar en la adaptación radiofónica de algunas de sus obras de teatro.

En París, Aub conoce a José Martínez, fundador en 1961 de la editorial Ruedo Ibérico. Martínez acepta publicar su Campo francés y el 17 de junio de 1965 Aub se encuentra al lado de Pepe Martínez y de François Maspéro en la sede de la librería "La Joie de Lire", en el número 40 de la rue Saint-Séverin para la presentación de Campo francés.

Durante los años sesenta, Max Aub busca todas las oportunidades para pasar una temporada en París. Infatigable passeur de culture de una orilla a otra del Atlántico, el escritor se hace a la vez periodista, cronista de arte, crítico teatral o cinematográfico. Mantiene estrechos contactos con André Malraux, con quien comparte tanto una pasión por la literatura como un interés universalista hacia todas las formas de artes, de todos los orígenes y épocas. A pesar de sus actividades y obligaciones de hombre de Estado, Malraux preserva con cuidado sus momentos de encuentros y complicidad. Ésta no se limita a visitas de exposiciones o de museos: fino gourmet y excelente conocedor de los buenos restaurantes de la capital, cuya lista tiene al día en su agenda, a Aub le gusta "jamar" con Malraux y resulta ser un gastrónomo experto. Su último encuentro tiene lugar el 29 de junio de 1972, precisamente en un restaurante, posiblemente en la Closerie des Lilas, en el número 171 del boulevard du Montparnasse, aunque Aub no lo indica en sus Diarios. Las palabras en las que Aub alude a esta comida, apuntando "la tristeza infinita" de Malraux y anotando un "ya no somos", no dejan a dudas de que ambos amigos piensan que ya no se verán. Durante esta comida Aub encuentra también a Buñuel, muy contento de poder ver en seguida en una pantalla de televisor las imágenes que está filmando. A lo mejor es en ese momento cuando Aub le dice a Luis Buñuel: "Después de todo, por razones distintas, París cuenta mucho en nuestras vidas".

A finales de junio, Aub vuela hacia Inglaterra antes de regresar a México el 14 de julio. El mismo día se pone a leer la novela Noventa y Trece de Victor Hugo, y apunta algunas reflexiones en sus diarios: "Victor Hugo [fue la] fuente en que todos bebimos (Carlos Fuentes también). Mi caso es más curioso, alguna vez he dado la pista: de cómo mi madre nacida en 1881- todavía recordaba el entierro de Victor Hugo en París en 1885. La verdad es que fue muy sonado y con más gente que ninguno desde la traída de los restos de Napoleón. Con las "Exposiciones" son los grandes momentos del fin de siglo (XIX) parisino. Con esos pensamientos hacia su historia y la de su ciudad nativa -tan injusta pero sin embargo tan querida por Aub- se cierra el círculo. Muere pocos días después, el 22 de julio de 1972.

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