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Pablo Neruda

Escritor (1904-1973)

" Para nosotros, bohemios provincianos de la América del Sur, París, Francia, Europa, eran doscientos metros y dos esquinas: Montparnasse, La Rotonde, Le Dome, La Coupole y tres o cuatro cafés más "

Inicio de ruta: Embajada de Chile

Fin de ruta: Montparnasse

Número de lugares: 14

Distancia total: 4,413 km

Autor de la ruta: Felipe Tupper

Felipe Tupper (Santiago de Chile, 1956) es poeta, escritor y gestor cultural. Reside principalmente en París desde hace décadas, ha organizado exposiciones de arte y actos literarios en Francia y Latinoamérica.

En París

NERUDA EN DECADAS FRANCESAS

(Felipe Tupper)

Siempre aparece alguna cosilla de París en mis poemas, algún hueso o alguna flor de Francia. Yo estoy muy ligado de amor a este país desde el año ya casi da vergüenza decirlo 1927, en que pasé por primera vez por Francia, en mi viaje a la India, donde estuve muchos años.

(Mario Vargas Llosa entrevista de Pablo Neruda, para Radiotelevisión francesa, 1965)

Mario Vargas Llosa, Diccionario del amante de América Latina, Paidós, 2006

Desde el lluvioso Temuco de su infancia (nació en Parral en 1904), el joven Ramón Neftalí Reyes Basoalto, a los 17 años, se mudó a Santiago para emprender la carrera de profesor de francés, carrera que interrumpe al tercer año, cuando ya era conocido, en la capital, como Pablo Neruda nombre que adopta para ocultarse de la mirada inquisidora de su padre. En lo que se consideró como su primer exilio, el joven provinciano y tímido, irrumpió cargado de lecturas entre las cuales las referencias francesas no eran menores: Baudelaire, los poetas simbolistas, Laforgue, o al príncipe de los poetas, Rimbaud, sin olvidar al mismo Victor Hugo. En aquel magma de su juventud insumisa, en esa loca geografía del sur del mundo, ya había establecido pues la base de lo que terminaría siendo su larga relación con Francia, la cual no sólo sería de referentes literarios fundacionales, sino también la de un territorio-ciudad donde encarnaría etapas claves de su propia trayectoria.

Pablo Neruda es nombrado cónsul de Chile en Rangún antigua capital de Birmania, en junio de 1927, a los veintitrés años, en un cargo consular considerado de mala muerte. Ya ha publicado Veinte poemas de amor y una canción desesperada que llegará, con el tiempo, a ser uno de los libros de poemas más vendidos en la historia de la literatura mundial. Camino a Rangún, se embarca en Buenos Aires donde conoce a Borges con destino a Lisboa para ir a embarcarse en el carguero que lo llevará a Oriente desde Marsella, no sin antes pasar por Madrid y París, donde llega, por primera vez, el 20 de julio de ese 1927. En ese momento todos los poetas y pintores latinoamericanos tenían los ojos atornillados en París, escribirá en sus memorias cuarentaiséis años más tarde. Su estada es de solo cinco días, en un Montparnasse que contenía el mundo en dos esquinas, donde aún batallaban las vanguardias de occidente, y en donde los latinoamericanos ocupaban un lugar aparte y marginal, a pesar de sentirse y de vivir en el centro del fogón. En esos escasos días alcanza a conocer al gran poeta peruano, César Vallejo, en la brasserie La Rotonde, antes de continuar a la India. Allí le esperan desolaciones, vivencias, emociones extremas, en unas antípodas que cambian su mirada y repercuten en las profundidades de su libro Residencia en la tierra, aquel que luego sería catapultado como una de las cumbres de la poesía española del siglo XX.

Luego no habrá década en la vida del poeta donde no experimentara, en el mismo París, algún acontecimiento determinante para la ampliación de un destino que lo fue transformando en la voz de todo un continente, a partir de los años 40. Neruda fue Neruda, pero a su vez al vivir las metamorfosis de su tiempo fue muchos Nerudas: el de 1927, 1937, 1949-50, 1965, 1971, cada uno de paso al borde del Sena.

En cada uno de aquellos años vivió largos periodos en París. Luego de ser destituido como cónsul en Madrid, por sus posiciones en la guerra civil española, alquiló departamento en el Quai de l'Horloge entonces el contenido de su poesía giraba en 180° hacia el compromiso político, como lo explicitó en su libro Tercera Residencia, tres años después fue nombrado, por otro gobierno chileno el del Frente Popular, cónsul para organizar el éxodo a Chile de miles de refugiados de la guerra civil española, debiendo trabajar en la embajada de Chile en París. Años después tuvo que ingresar clandestino a Francia, perseguido por otro gobierno chileno, siendo aclamado por la intelligentzia mundial en congresos internacionales, como el de la Sala Pleyel, entre otros encuentros parisinos. Se alojó, con el tiempo, en hoteles de todo tipo, desde el Georges V al Hotel Quai Voltaire, o bien en el pequeño Hotel Mont Blanc del Barrio Latino. Frecuentaba las casas de amigos que se hicieron entrañables, como Louis Aragon o Paul Eluard. Caminante infatigable por las laderas del Sena o las callejuelas de la Ile St Louis o del Barrio Latino, cuando su fama ya era mundial y sus libros se vendían como verdaderos bestsellers, visitaba regularmente sitios como el Marché aux Puces, el Village Suisse o los mismos bouquinistes en busca de objetos y libros inverosímiles para sus colecciones. Finalmente, nombrado embajador en Francia por Salvador Allende, es en la misma embajada de la Avenue de la Motte-Picquet, donde le anuncian que es el nuevo Premio Nobel de Literatura, en 1971. Luego, cansado de guerra, y con un diagnóstico de cáncer detectado en el Hospital Cochin, regresa a Chile en 1972 donde muere, el 23 de septiembre de 1973, apenas doce días después de que los militares golpistas bombardearan el Palacio de La Moneda.

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