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Ruta:Julio Ramón Ribeyro

Lugar:

Última casa de Ribeyro en París

 

4, avenue Van Dick, 75008

Distrito 8

Courcelles (2)
 


Dos escritores peruanos e íntimos amigos de Ribeyro en París, Alfredo Pita y Guillermo Niño de Guzmán, cuentan el descubrimiento de lo que sería La tentación del fracaso en esta última residencia del autor antes de su regreso al Perú.

Pita, en sus Memorias inéditas,relata el placer y el embeleso del hallazgo: Una noche, recuerdo, con Gamboa y Niño de Guzmán leímos, con su consentimiento y vacilando entre el pasmo y la delectación, grandes fragmentos del diario, archivados en grandes exfoliadores. Julio nos miraba con curiosidad por nuestra reacción y, creo, contento de que gente como nosotros fuéramos los primeros lectores y críticos de esas páginas íntimas. Lo alentamos a publicar ese material, que se le parecía tanto en su contenida elocuencia y que explicaba su persona y su vida. Ribeyro no conoció el piso donde vive Alida de Ribeyro a escasos metros sino que sólo vivió en el 4, avenue Van Dyck donde se mudó a partir de 1984. Al final de su vida, Ribeyro alternó estadías entre éste y el que tenía en Barranco, Lima. Unos días después, Ribeyro nos invitaba a su piso ubicado frente al Parc Monceau. Tenía una selecta biblioteca, en la que sobresalían ediciones de autores franceses del siglo XIX, sus preferidos. La charla recayó en los diarios íntimos y Ribeyro se explayó con entusiasmo y erudición sobre el tema. Desde Chateaubriand y Amiel hasta Léautaud, pasando por Stendhal, Gide y Kafka, los había leído a todos. Por entonces yo andaba fascinado por los testimonios de guerra de Ernst Jünger y Ribeyro me aseguró que era uno de sus diaristas predilectos. Antes de que la conversación cambiara de rumbo, aproveché para preguntarle por el diario personal que alguna vez había mencionado pero nadie había visto. Sonrió enigmáticamente y, sin decir palabra, nos condujo a su estudio y señaló un librero de madera que ocupaba una pared entera. Estaba lleno de archivadores de cartón negro que atesoraban las páginas anotaciones hechas en cuadernos, libretas, hojas sueltas, pedazos de papel, servilletas, tarjetas y sobres usados, así como otras pulcramente copiadas a máquina del dietario que venía escribiendo desde los años de su juventud limeña. Eran miles de folios que, según sus cálculos, conformarían por lo menos diez o doce volúmenes. Y nuestro asombro aún fue mayor cuando nos instó a que lo abriéramos al azar y leyéramos pasajes del mismo, cosa que hicimos, en voz alta, el resto de la tarde, ante un Ribeyro que escuchaba ufano, como si se tratase de las intimidades de otra persona.

(NIÑO DE GUZMÁN, Guillermo, “El dragón de Baden-Baden”, Julio Ramón Ribeyro: penúltimo dossier, Iquitos, Tierra Nueva Editores, 2009)

La calle Van Dick es aledaña al Parc Monceau. Este parque limita al norte con el boulevard de Courcelles y está rodeado por varias calles y avenidas creadas por el inversionista Pereire a finales del siglo XIX y que poseen nombres de grandes pintores del siglo XVII como Velázquez, Van Dick, Rembrandt o Murillo.

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El museo Cernuschi (7, avenue Velásquez, 75008) alberga una de las más grandes colecciones de artes chino y japonés de París y se sitúa del otro lado del Parc Monceau. Cernuschi, un italiano coleccionista nacionalizado francés, le compra el terreno a los hermanos Pereire y hace construir una residencia, hoy museo, donde vivirá rodeado de las obras de arte traídas de su periplo asiático.

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