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Diego Rivera

Artista (1886-1957)

" Años de Penuria e iniciación en París "

Inicio de ruta: Estudio de Picasso

Fin de ruta: Puerto de la Tournelle

Número de lugares: 19

Distancia total: 3,445 km

Autor de la ruta: Jaime Moreno Villarreal

Jaime Moreno Villarreal (México DF 1956) es un poeta, ensayista, narrador y traductor literario. Gran conocedor de París, en donde fue agregado cultural de la Embajada de México, ha investigado el paso de Diego Rivera por la capital francesa.

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El París de Diego Elena Poniatowska, el "affaire" Rivera

Serge Fauchereau

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Una de las razones que me atrajo a explorar el Montparnasse de las primeras décadas del siglo XX, fue el sustrato de utopía que dio origen a una amplia comunidad de artistas, llegada de diversos rincones del mundo. El sueño de un territorio libre, moderno y autogestivo halló su emplazamiento cuando el escultor Alfred Boucher "€”influido por las ideas utopistas de Charles Fourier"€” adquirió en 1900 un terreno de cinco mil metros en el barrio XV de París, en donde fundó una comuna de artistas dentro de un edificio octogonal que pudo alojar 140 estudios individuales. Con el nombre de La Ruche ("€œLa Colmena"€) fue inaugurado en 1902 y alojaría en adelante a jóvenes artistas de escasos recursos económicos. Muchos de ellos se fueron mudando, con el tiempo, al vecino barrio de Montparnasse.

Estoy convencido de que esa vena utopista conformó en buena medida la vida y el espíritu de los "€œmontparnós"€ (como los bautizó el novelista Michel Georges-Michel), es decir los artistas, las modelos, los intelectuales y bohemios del barrio de Montparnasse. El internacionalismo y el pacifismo "que fueron aspiraciones sociales y políticas de la generación de la vuelta del siglo"€” son factores que clarifican sus empresas de creación en un ámbito de libertad. Entre ellos, el nacionalismo a ultranza, el militarismo, el antisemitismo y la xenofobia iban a la baja; sus credos políticos se inclinaron de preferencia a la izquierda, aunque tampoco faltaron el apolítico y aún el apátrida que hallaron en el cosmopolitismo un respiro para su conciencia. Desde luego, la presencia de los exiliados rusos en este barrio será decisiva para las ansias libertarias, pues cocinaban proyectos que dieron forma a la Revolución de 1917. En 1914, Diego Rivera conoció a León Trotsky en la terraza del café La Rotonde. Rivera, que había sido tocado anteriormente por las ideas anarquistas, comenzó a virar hacia el comunismo bajo el influjo de su amistad con escritores e intelectuales bolcheviques. Muchos años más tarde, Diego hará posible el exilio de Trotsky en la ciudad de México.

Seguir esta ruta de Montparnasse, por las calles que Diego Rivera recorrió, localizando los lugares en que pintó y departió con sus amigos, y asomarse incluso a los túneles subterráneos donde se refugió durante los bombardeos de la Primera Guerra, es familiarizarse con un joven estudiante de pintura que pronto se afianzó como artista, contribuyendo al cambio de horizonte del arte del siglo XX: la contribución de Rivera al cubismo no es en absoluto desdeñable.

Si es un lugar común decir que esta ciudad deja huella en todos los que alguna vez la cruzaron o vivieron aquí, cabe admitir que esa huella puede ser profundamente dolorosa. Luego del regreso a su natal México, Diego Rivera seguramente tuvo, si no una nostalgia, sí un perdurable dolor de París. En esta ciudad vivió años definitivos que desembocaron en una enorme decepción. Casi podría asegurarse que Diego nunca perdonó a París. Pero la semilla de la utopía estaba sembrada. Durante el resto de su vida, siguió siendo un libertario, a veces dogmático, a veces autárquico. En sus exorbitantes proyectos que, por lo general llevó a término, siempre fue un utopista: pintó cientos de metros de muros en México y Estados Unidos en donde expresó sus ideas políticas, y legó al pueblo de México el Anahuacalli, un museo de piedra volcánica alzado como pirámide y ciudadela precolombina.

En su madurez, Diego sólo volvió a París en una ocasión, en 1927, de camino a la Unión Soviética, a donde viajó como representante del Partido Comunista Mexicano a las festividades del décimo aniversario de Revolución de Octubre. Esa vez se reunió con un par de sus viejos amigos, pero al visitar La Rotonde, el café de sus horas juveniles, ya no halló a ningún conocido. Eran otros los rostros, otros los jóvenes y otros los ideales... Pero vayamos precisamente a La Rotonde, o por donde quieran dar comienzo a esta ruta.

Jaime Moreno Villarreal

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