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Joaquín Rodrigo

Músico (1901-1999)

" Viva París, Viva París ,Viva París "

Inicio de ruta: Última Residencia (Placa)

Fin de ruta: Teatro des Champs Elysées

Número de lugares: 29

Distancia total: 9,070 km

Autor de la ruta: María de los Ángeles Sánchez Lucas

Profesora del Liceo Internacional de Saint Germain-en-Laye y del Colegio español, vinculada con la creación musical y artística contemporánea. Edita y gestiona gran parte de la obra de su esposo, el compositor madrileño José Manuel López López.

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El París de Joaquín Rodrigo Entrevista a Cecilia Rodrigo

Cecilia Rodrigo, hija del compositor

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Como esposa de compositor, me resulta particularmente emocionante y cercano, revivir situaciones y lugares que todo artista llegado a París atraviesa en cualquier tiempo, en cualquier época.

Pese a conocer al Maestro Rodrigo no solamente por la que parecería ser su única obra: El Concierto de Aranjuez, que como el mismo decía es un gran árbol que no deja ver el resto de mi música, la realización de esta ruta parisina con motivo de la colocación por parte del Ayuntamiento de París de una placa conmemorativa en la casa donde hace 75 años fue escrito el Concierto de Aranjuez: 159 rue de Saint Jacques, me ha permitido de la mano de su esposa Victoria Kamhi fallecida en 1997, conocer más a fondo al hombre, al estudioso apasionado por la historia y la cultura, al maestro y al padre. Un ser aventurero, alegre, ingenioso, independiente y exigente, que necesitaba los ojos de los otros para ver a través de ellos, pero que describió y vivió la vida como si la hubiese visto con los suyos.

Antes de trasladarse a París ya tenia algún punto en común con esta ciudad, sobre todo con una persona, que cuando él llego ya se encontraba en el Panteón, templo de los grandes hombres y mujeres, se trataba de Louis Braille(1809-1852) inventor del sistema de escritura para personas invidentes, que como Rodrigo, perdió la vista a la edad de 3 años y como Rodrigo también era músico. Este sistema de escritura, también diseñado para escribir música, era el pentagrama que utilizaba Rodrigo para plasmar sus obras. Si el proceso creativo de un compositor es en si mismo abstracto, imaginemos lo que esto puede suponer para un compositor ciego. Para Rodrigo este proceso comportaba una serie de etapas: primeramente se sentaba al piano donde experimentaba y desarrollaba las ideas armónicas, melódicas y rítmicas que después plasmaría en su pequeña maquina de escritura braille compuesta de 6 teclas. Normalmente componía de pie, y luego palpando los puntos en el papel braille le iba dictando a un copista, muy a menudo a su esposa, las notas, silencios, dinámicas, articulaciones, que iba plasmando sobre el papel pautado la música que salía de la imaginación y la creatividad del maestro. En sus primeros años en París el roll de copista lo desempeñaba su compañero y guía Rafael Ibáñez que aunque no sabía música, Rodrigo decía de él que era mucho mejor que algunos copistas.

Si su llegada a París en 1927 le lleva a moverse, en la Rive Gauche del Sena, por el Barrio Latino, poco a poco su actividad se traslada a la otra orilla , la Rive Droite, donde conoce a músicos, pintores escritores e intérpretes que le sumergen en el mundo cultural parisino.

Rodrigo llega con un gran bagaje, es un compositor formado y un pianista esplendido, ávido de las nuevas corrientes que circulan en París en este momento. Quería estudiar con Ravel, pero no pudo ser, no daba clase y se dirigió a l'École Normale de Musique, para estudiar orquestación con el compositor Paul Dukas, mundialmente conocido por su poema sinfónico El aprendiz de brujo, que consideró a Rodrigo como uno de sus alumnos predilectos y amigo. A la muerte de Dukas acaecida en 1935, a los pocos meses del regreso a París del, ya, matrimonio Rodrigo, la Revue Musicale organizó un concierto homenaje Tombeau a Paul Dukas en el cual participarían entre otros compositores Manuel de Falla, Olivier Messiaen y Joaquín Rodrigo con su Sonada de adiós.

Por esta escuela, l'Ecole Normale de Musique, fundada por Alfred Cortot y Auguste Mangeot situada en el 114bis, boulevard Malesherbes pasaron entre otros, profesores como, Nadia Boulanger, Marcel Dupré, Wanda Landowska, Jacques Thibaud, Pablo Casals, Georges Enesco, Arthur Honegger y más tarde Henri Dutilleux.

En la Rive Droite una de las actividades principales de Rodrigo era asistir a los conciertos en las grandes salas, para escuchar a las orquestas que se prodigaban en ellas: la Sala Pleyel situada en el 252 rue de Faubourg-Saint-Honore , inaugurada unos meses antes de su llegada a París, la sala Gaveau, la Opéra Comique donde en 1903 se estreno Pelléas et Mélisande de Claude Debussy y donde en 1928 tuvo lugar una producción de El retablo de maese Pedro de Manuel de Falla dirigida por Ignacio Zuloaga, el Theâtre des Champs Elysées, donde el 29 mayo de 1913 había estrenado Stravinski La consagración de la primavera, o la Opéra Garnier donde el 28 de noviembre de 1928 asistió Rodrigo al estreno del Bolero invitado por Ravel; y tantas otras.

Es el tiempo de no parar, de estar en todos los círculos artísticos, de visitar a amigos, de componer, de escribir en la Gaceta Musical que dirigía el compositor mejicano Manuel María Ponce. Es la época de trabajar bastante, salir mucho y dormir poco como el mismo decía en una carta a su maestro y amigo Eduardo López- Chavarri compositor, crítico, escritor y musicólogo. Por la correspondencia que intercambiaron, podemos llegar a calibrar la importancia que París ejerció en el joven Joaquín Rodrigo, ciudad que encontraba tanto maravillosa, tanto aburrida según su estado de animo.

También, en la Rive droite, tendría dos encuentros, uno que cambiaría su vida profesional y otro toda su vida. El primero Manuel de Falla, con quien nunca estudio pero que fue un referente en su música. Falla tuvo gran importancia en los primeros años de la carrera de Rodrigo, pues hizo que el medio musical parisino del año 1928 empezara a conocer a ese joven compositor valenciano que en pocos meses se apropio de París.

El segundo encuentro, fundamental, tendría lugar en el número 7 de la rue de Passy donde conoció a quien en 1933 se convertiría en su esposa, Victoria Kamhi pianista turca de origen sefardí , que se enamoró de su música primero, gracias a la partitura para piano del Preludio al gallo mañanero editada en la revista Le Monde Musical, y del joven compositor después.

Durante su larga vida, casi un siglo, Joaquín Rodrigo escribió alrededor de 200 obras entre ellas unas 26 para guitarra. El concierto de Aranjuez es la tercera obra para guitarra que aparece en su catálogo. Cuando llegó a París ya traía en su equipaje Zarabanda lejana, que había escrito en 1926 y que estuvo en letargo un largo periodo, hasta que en 1934 fue publicada en la colección La Bibliothèque de Musique Ancienne et Moderne pour Guitare de la editorial Max Eschig, que dirigía el guitarrista y vihuelista , alumno de Francisco Tárrega, Emilio Pujol amigo de Rodrigo que también residía en la capital del Sena, él fue, probablemente, quien le enseñaría a amar la música de vihuela y la época en la que grandes músicos españoles escribían para ella, la vihuela también fue fuente de inspiración y de estudio para Rodrigo.

Con el frío del invierno de 1938 regresó a París el matrimonio Rodrigo después de su estancia en Alemania. Se instalaron en la rue Delambre en el hotel del mismo nombre, en el barrio de Montparnasse donde pasaron momentos difíciles económicamente; por fortuna en el verano llegaron buenas noticas, la invitación para impartir clases en los cursos de verano de La Universidad Menéndez Pelayo de Santander donde pudo tomar de nuevo contacto con la vida cultural española. Tras estos cursos, el destino quiso volver a reunir a Joaquín Rodrigo y al gran guitarrista Regino Sainz de la Maza ese 27 de septiembre de 1938 en San Sebastián de regreso a París. A este rencuentro se unió el Marques de Bolarque, y después de una comida regada con un buen vino, surgió la promesa de hacerle un concierto para guitarra a su amigo, que sería el dedicatario.

Instalados ya en el apartamento del 159 rue de Saint Jacques, surgió el Concierto de Aranjuez inspirado en los jardines del mismo nombre, pero escrito con las fragancias, los sonidos, los paisajes de los jardines de Luxemburgo situados a pocos metros de su domicilio, por donde Rodrigo paseaba lleno de tristeza cuando regresaba cada día de visitar a su esposa que se encontraba hospitalizada, por la dolorosa perdida del bebe que esperaban.

En estos meses de composición del concierto les visitaban en la Rue de Saint Jacques, Emilio Pujol y su esposa Matilde Cuervas guitarrista flamenca, que había sido alumna de los mejores maestros. Es de suponer que el contacto que tenía con estos dos virtuosos influyera en la manera de escribir la guitarra en su concierto.
Rodrigo empezó por el Adagio que sería el segundo movimiento, continuando con el Allegro Gentile del tercer movimiento, terminando, como decía el Maestro, por donde tenía que haberlo empezado, por el primer movimiento, el Allegro con Spirito. El concierto de Aranjuez fue la primera obra que elevó la guitarra a instrumento de concierto, pues nunca antes se había confrontado a toda una orquesta, de ahí su importancia y originalidad.

Lo estrenó Regino Sainz de la Maza el 9 de noviembre de 1940 en el Palau de la Música con la Orquesta Filarmónica de Barcelona bajo la dirección de César Mendoza Lasalle. En París no se escucharía hasta casi 10 años después, fue una audición retrasmitida por la radio francesa en el año 1948 por la Orquesta Radio National, bajo la dirección de Ernest Bour, actuando como solista la guitarrista Ida Presti. Fue también ella, esta vez en la Sala Pleyel quien lo interpretaría un año después acompañada por la Orchestre Jeunes Universitaires con Albert Pfremmer como director, y en 1950 en el mismo teatro donde 22 años antes se estrenaron sus Cinco piezas infantiles, el Théâtre Champs Élysées el 7 de mayo, por la Orquesta Nacional de España, bajo la dirección de Ataúlfo Argenta y Narciso Yepes como solista.
Rodrigo no dejó nunca de mostrar su gratitud a Falla y en 1961, regresaría a París, esta vez para recoger el premio del concurso Coupe de la guitare, organizado por la Radiotelevisión Francesa, por su obra para guitarra Invocación y danza en homenaje a Manuel de Falla.

La aventura parisina de Joaquín Rodrigo terminó en la misma orilla del Sena donde la había comenzado 12 años antes, en la Rive Gauche en el Barrio Latino. En el verano de 1939 el Concierto de Aranjuez dejo los jardines de Luxemburgo para reencontrarse con los jardines de Aranjuez y viajo en un baúl que acogía las pocas pertenencias que el matrimonia Rodrigo poseía en esos duros momentos de su último año de estancia en París.

Este concierto universal ha sido y sigue siendo interpretado por los grandes guitarristas, entre ellos Paco de Lucia, curiosamente quien nunca llegaría a interpretarlo fue Andrés Segovia.

Desde los años 60, se han hecho infinidad de versiones del Adagio en todos los estilos y formatos musicales imaginables. La primera fue en versión de jazz de Mail Davis, y la última, si no se ha hecho ninguna después, la de la banda de Ska japonesa Tokyo Ska Paradise Orchestra en 2013.

Si el concierto de Aranjuez se hubiese compuesto en el siglo XXI se hablaría de fenómeno viral.

María de los Ángeles Sánchez Lucas

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