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Mario Vargas Llosa

Escritor (1936)

" En los años que pasé en París me hice escritor "

Inicio de ruta: Notre Dame-Les bouquinistes

Fin de ruta: Librería Gallimard

Número de lugares: 18

Distancia total: 3,264 km

Autor de la ruta: Jorge Nájar

(Pucallpa, Perú, 1946) Poeta, traductor y narrador. Reside desde hace más de treinta años en París, donde ha ejercido la docencia y escrito varias obras, entre ellas "Vallejo y la célula non plus ultra", sobre el poeta peruano César Vallejo.

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De los "bouquinistes" a Gallimard Entrevista a Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa

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LA RUTA DE LA NIÑA MALA

Hay un frontera muy difusa entre la realidad y la ficción en Travesuras de la niña mala, sobre todo en las marcas topográficas que van dejando los personajes centrales en el recorrido vital que el creador les ha trazado; tan difusa se vuelve la frontera existencial entre los espacios en los que se mueven uno y otro que no pocas veces el lector tiene la impresión de estar leyendo una biografía. A ello contribuyen los cambios producidos en las estrategias narrativas del autor. Contrariamente a lo que ha sido tradicional en la obra de ficción de Vargas Llosa -cortes temporales, cambios de escenarios y geografías para trenzar las dos o más historias que avanzan hacia el mismo vértice-, en esta novela todo gira alrededor de los amoríos entre Ricardo y Lily, la llamada "niña mala", una historia que comienza en los años cincuenta, en Lima, y termina ya cerca del presente. De manera misteriosa la novela está dedicada a X "en memoria de los tiempos heroicos. "Pues bien, la memoria de esos tiempos es lo que le da aliento y consistencia. En la evolución de esas relaciones conflictivas entre él y ella, la aventura pasa por diferentes ciudades del planeta, sin embargo el centro de todo es París.

Los encuentros y desencuentros de ambos comienzan en el Miraflores limeño de 1950, en medio de un verano en el que aparecen "las chilenitas", un par de adolescentes llamadas Lily y Lucy. La sorpresa será el descubrimiento de que la "chilenita" en verdad no es de Chile; el misterio de su identidad se mantendrá casi hasta el final. Antes de alcanzar ese punto, ella será muchas personas sin ser ninguna de ellas.

Años más tarde, la adolescente Lily, la "chilenita", se ha convertido en Arlette, una aspirante a guerrillera. La acción transcurre en París. El capítulo se abre presentando la ubicación del restaurante México Lindo en una de las esquinas de la rue des Canettes y la rue Guisarde, "a un paso de la place Saint Sulpice" y a otros cuantos pasos del hotel donde se aloja Ricardo Somocursio, un joven abogado aspirante a un puesto de traductor e intérprete en la Unesco. En el restaurante trabaja Paúl Escobar, peruano, ex-estudiante de medicina convertido en pinche de cocina y coordinador de unos becarios con destino a Cuba donde seguirán los preparativos para convertir al Perú en "la segunda República Socialista de América Latina. La estructura de las calles en ese sector del Barrio Latino no ha cambiado desde los años sesenta en que transcurre la acción; y aunque el restaurante citado ya no existe, todavía sería posible ver a Ricardo, por la noche, parado ante la puerta falsa del establecimiento a la espera de su amigo Paúl con el paquetito de comida para ayudarle a sobrevivir. A cambio de ese servicio, de vez en cuando Ricardo le echaba una mano a Paúl en sus trajines logísticos, como alojar en la buhardilla del hotel donde reside a los becados de paso. El hotel al que se refiere el narrador perdura en el número 22 de rue Saint-Sulpice.

A lo largo de esos episodios existen numerosos puntos del Barrio Latino entre hoteles, bistrots y restaurantes fáciles de referenciar, por ejemplo L'Acropole, un restaurancito griego de la rue de l'Ancienne Comedie al que Ricardo llevó a almorzar a la becaria Arlette de paso por París con destino a Cuba; o La petite hostellerie de la rue de l'Harpe donde él y la camarada saborearon un steak frites el primer día de estancia de ella. No faltan en este reencuentro las salas nocturnas como L'Escale de la rue Monsieur le Prince. Se siguieron viendo un día tras otro visitando museos, mansiones, cinematecas, salas de teatro y conciertos -el Louvre, el Jeu de Paume, Versalles, las casas de Balzac y Victor Hugo. Sólo en el octavo día de esa púdica luna de miel ella accedió a pasar la noche con el "niño bueno" en la buhardilla del Hotel du Sénat donde, al día siguiente, ella le preguntó si realmente él estaba enamorado y si quería que se quedara a vivir ahí con él, "no por amor, para que te voy a mentir" sino porque no quería ir a Cuba y menos volver al Perú, leit-motiv que marcará la evolución de esas relaciones. "Tu puedes ayudarme a que me libere del compromiso con el MIR. Háblale al camarada Jean y, si me libera me vendré a vivir contigo [...] Capaz termino enamorándome de ti".

Sin que Ricardo, ni Jean (Paúl Escobar), ni nadie pueda liberarla de sus compromisos, ella viaja a Cuba. Por su parte él aprueba su examen de ingreso a la Unesco. Entre los peruanos de París, "escritores que no escribían, pintores que no pintaban, músicos que no tocaban ni componían y revolucionarios de café" hierve la critica contra el coordinador de la revolución andina. Pero por intermedio de él, Ricardo llega a tener noticias de la camarada Arlette: se ha convertido en la compañera del comandante Chacón, el segundo de Osman Cienfuegos.

Tres años después, cruzando el hall de la Unesco, él se dio con una elegante señora que se quedó mirándole como si lo conociera. Era ella. Estaba lindísima. ¿Como diablos se llamaba ahora? La ex "chilenita", Arlette, la ex guerrillera se había casado con un diplomático francés y llevaba el nombre de su marido, "como se usa en Francia: madame Robert Arnoux. "Vuelven a desatarse las pasiones, pero las citas ahora son en Les Deux Magots, la Alliance française, La Samaritaine. Ricardo se ha comprado un departamento en la rue Joseph Granier "por las vecindades de la École Militaire, en el VII". Ella y su marido viven en un "bonito departamento de Passy, adornado a la manera más burguesa que cabía imaginar. De las estrecheces de los primeros días parisinos, ambos han pasado a cierta soltura económica.

Este es el período en que la "niña mala" y el "niño bueno" viven otra luna de miel, como en otro mundo lejos de los hoteluchos de "los años heroicos"; él viajando de intérprete en diferentes congresos internacionales y ella exhibiendo su beauté exotique "llena de alhajas en el cuello, las orejas y las manos", provocando celos, más que en su marido sobre todo en Ricardo. ¿De dónde sacaba ella tanto dinero para todos esos lujos? ¿Tendría además de él otros amantes? Y la respuesta lo deja todo en claro: "Si solo te tuviera como amante a ti, andaría como una pordiosera, pichiruchi. "Semanas más tarde ella llamó a Ricardo para anunciarle que su marido, por razones de trabajo, se iba a Varsovia y que ellos dos, por fin, podían pasar el fin de semana juntos. Vemos a la parejita en la rue de Saint André des Arts, Chez Allard. Los vemos incluso atreverse a ir más allá del Barrio Latino y llegar hasta el Cementerio de Perros de Asnières. Pero el Barrio Latino es el espacio por excelencia para la expansión de ambas pasiones. En ese prolongado fin de semana los vemos recorrer las galerías de la rue de Seine y tomar el fresco en una terraza de la rue de Buci. Al día siguiente desayunan en un bistrot de la avenida de la Bourdonnais donde al tiempo que se despachan unos crujientes croissants hablan de ambición y felicidad. "Yo nunca estaré contenta con lo que tenga, siempre querré más", dice ella antes de levantarse para llamar por teléfono. A los pocos minutos vuelve afirmando que han surgido complicaciones y que tiene que irse. En realidad a partir de ese momento Ricardo no la volverá a ver en mucho tiempo pues la insatisfecha "niña mala" acababa de realizar un gran golpe: desaparecer de París con los ahorros de toda la vida de su viejo marido el diplomático Arnoux.

La acción se traslada a Londres donde ella vive en el mundo de las grandes fortunas del Newmarket convertida ahora en mexicana y esposa de mister Richardson, un tipo flamboyant de los altos negocios internacionales en Asia y África. También es posible trazar la ruta de la niña mala en Londres, pero no viene al caso. Ricardo y ella vuelven a encontrarse y darse repetidas citas hasta que ella desaparece nuevamente, no sin antes anunciarle telefónicamente que se hallaba en problemas judiciales de divorcio: el marido inglés ha descubierto que ella era bígama por haberse casado con él sin antes divorciarse de su ex marido francés. Y en ese divorcio hay de por medio una fortuna.

Las aventuras en lo sucesivo navegan entre París y Tokio, y como siempre con temas relacionados con congresos internacionales. Por intermedio de otro intérprete, Ricardo vuelve a entrar en contacto con "la chilenita, la guerrillera, la esposa del funcionario, la del criador de caballos, la amante de Fukuda, el yakuza, el gangster japonés. Conducida por ella, llamada ahora Kuriko y vestida como un perfecta japonesita, llegan al Château Meguru, en realidad una casa de citas que funcionaba en un edificio laberíntico. En otro momento de su estancia en Tokio es invitado por Fukuda y luego ella lo lleva hacia su domicilio. En realidad Kuriko y Fukuda le han tendido una trampa para convertirlo en protagonista de un espectáculo sexual. Al descubrir la trampa, Ricardo rompe con ella y regresa a París, el espacio privilegiado de esta novela.

La vida de ella toma un dramático giro y se ve obligada a regresar a París clandestinamente huyendo de su pasado. Ella es ahora la que busca a Ricardo hasta conseguir una cita. El encuentro tiene lugar esta vez en La Rhumerie de Saint Germain des Prés. Ella está muy delgada, envejecida, mal peinada y vestida con descuido; le cuenta lo que tuvo que hacer para regresar sin lograr convencer del todo a su escucha. Quedan en volver a verse pero ella se niega decir donde reside. Ocho días más tarde vuelven a encontrarse, esta vez en Le Procope de la rue de L'Ancienne Comedie, a las ocho de la noche. Aunque ella parece un fantasma, se niega a aceptar que está enferma. Ya estaban por despedirse cuando ella comenzó a desmoronarse, situación que obliga a Ricardo a llevarla al Hospital Cochin y a ser sometida a un análisis médico completo.

Hay otros dos puntos más en esta ruta de la "niña mala" que valen la pena pues esclarecen el origen y el fin de ese personaje camaleónico.

Por razones familiares Ricardo vuelve a Lima y por relaciones de unos parientes constructores de rompeolas llega a conocer en el Callao a un viejo obrero, Arquímedes, el padre de Otilia, el verdadero nombre de la "niña mala". El círculo se ha cerrado. Otilia y sus múltiples máscaras son la columna vertebral de la primera novela en la que el narrador Vargas Llosa se sumerge verdaderamente en el mundo parisino.

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